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Pan

masa empanadillas

Masa casera para empanadillas

Masa casera para empanadillas

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Receta de icorton Plato: Masas, PanCocina: MasasDificultad: Fácil
Cook Mode

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Raciones

4

raciones
Tiempo de preparación

30

minutos
Tiempo de cocinado

40

minutos
Calorías

300

kcal

Ingredientes

  • 450 g de harina de trigo

  • 200 ml de agua

  • 50 g de mantequilla o aceite

  • 1 huevo

  • 5 g de sal

Paso

  • Ponemos un cazo en el fuego y añadimos el agua, la mantequilla, y la sal. Calentamos el agua hasta que se derrita la mantequilla y retiramos el cazo del fuego.
  • Preparamos la masa. Colocamos toda la harina en un bol y añadimos el agua caliente.
  • Mezclamos bien ayudándonos de una cuchara. Añadimos el huevo y seguimos mezclando hasta que quede todo bien integrado.
  • Pasamos la masa al mármol cuando ya no podamos trabajarla con la cuchara.
  • Ponemos harina sobre la mesa y comenzamos a trabájala con las manos hasta obtener una masa lisa y uniforme.
  • Formamos una bola con la masa, la metemos en un recipiente y tapamos con un trapo, la dejaremos reposar durante 10 minutos.
    La masa ya estaría hecha.
  • Ahora tenemos dos formas.
  • 1-Extendemos con un rodillo con suficiente harina para que no se pegue la masa y con ayuda de un cortapastas redondo, hacemos la forma de la empanadilla.
  • 2-Cortamos la masa en pequeñas porciones y formamos bolitas con cada porción. Presionamos cada bola con las manos para alisarla y, luego, extiéndelas con el rodillo.
  • Rellenamos las empanadillas.
  • Cerramos las empanadillas ayudándonos de un tenedor para ir sellando todo el borde.
  • Podemos cocinarlas al horno o a la sartén. Colocamos las empanadillas en la bandeja de horno y las pintamos con huevo batido. Introducimos la bandeja en el horno durante 10 minutos a 220 grados.
  • También podemos freír las empanadillas, colocándolas en una sartén con abundante aceite y sacándolas cuando estén doraditas. Retiramos a un plato sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite.

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boroña asturiana

Boroña Asturiana

Cuando el avilesino Luis de Valdés (siglos XVI-XVII) redactó su obra ‘’Memorias del Arzobispo Don Fernando de Valdés’’ (año 1622), y que es conocida como ‘’Memorias de Asturias’’, describe así el entonces llamado pan de maíz: ‘’Es un pan amasado a morrillo, como cera o poco menos dura, blando y sabroso dos días, que se como bien ayudado de las viandas, de leche y quesos, mantecas de vacas, pescados y muchas carnes frescas y acecinadas, porque de lo dicho hay mucha abundancia.

¿Por qué al pan de maíz dio en llamársele borona?

Son muchos los estudiosos que opinan que tal nombre puede derivar del ‘’celta’’ bron, con significado genérico de pan, y que por deformación fonética derivó en borón; algo así como Inglaterra dio en ‘’Ingalaterra’’.

Ahora bien, ¿Por qué se dan nombres diversos-aunque muy parecidos-al pan de maíz.? ¿Por qué se dice borona, borronchu, boroñu, borona o boroña? ¿Qué explicación interpreta el que en unos casos se utilice el masculino y en otros el femenino?

Consultemos diccionarios bables de los siglos XVII y XVIII…

1.-GONZÁLEZ POSADA, C.- S.XVIII: Boroña: Pan de Maíz

2.-RATO Y HEVIA, A.- S.XIX: Boroña: Pan de harina de maíz, que trajo el descubrimiento de América y que sustituyó al pan de mijo, que se llamaba de boroña de fabricación casera, tardando mucho en endurecerse; se fabricaba en las maseras. L.Miliaceum panis. Cav. Bruna.

3.-VIGÓN, B.- S.XIX: Borona: Pan de maíz,Borona: Panecillo de harina de maíz. Boronu preñau: Especie de empanada que se acostumbra hacer el día de la Pascua de Resurrección.

Vayamos ahora a los diccionarios’’bable’’ actuales.

NOVO MIER, L.-1979: >Boroña: Pan de maíz.. Boroñón: Boroña grande.

SÁNCHEZ VICENTE, X.X.- 1996 Borona: Pan de maíz. Boroña preñada: Pastel de pan de maíz relleno de carne. Boroñu: Pan de maíz, más pequeño de lo habitual. Boroñu preñau Pastel de maíz relleno de carne.Boronchu: Borona pequeña.

¿Qué conclusiones pueden deducirse de las definiciones que nos aportan tales diccionarios?

Es de suponer que inicialmente el pan de maíz se le asignara aquel viejo nombre celta, Bron, deformado en Borón y posteriormente bablizado (asturianizado) en Borona, Boroñu o Boronchu . Es conocida la tendencia a bablizar los masculinos en ‘’u’’ y a confundir los sonidos ÑU-CHU. Borona, boroño, boronchu son, en realidad, la misma palabra con significado de pan de maíz de tamaño normal tirando a pequeño.

Por otra parte- y aun a riesgo de que nos tilden de machistas- es habitual en Asturias, y en otras regiones españolas, atribuir el aumentativo femenino a seres u objetos diferenciados unos de otros por sus mayores dimensiones. Al bígaro de gran tamaño se le llama botón; cuando es muy grande la llaman botona. Al bonito y al atún de mucho peso le llaman Bonita y bonitona…Nada tiene de extraño, pues, que al boroñu grande, tipo hogaza, se le llame Borona o Boroña.

El apodo de preñau para el boroñu, o de preñada para la Borona, advierte que el tal pan de maíz va complementado en su interior con una serie más o menos ampulosa de ingredientes cárnicos (Chorizo, Lacón, Morcilla, Costillas, Tocino…).

¿Y por qué en Pascua de Resurrección?. Sencillamente ése era uno de los muchos panes pascuales (rosquilla, pegarata, roscón, trenza…) que las madrinas regalaban a sus ahijados como respuesta al regalo que éstos les hicieran (Palma, Ramo de laurel y Romero…) el anterior Domingo de Ramos.

Colunga celebra su Festival de la Borona en días de Pascua. Ahora ya sabrán el porqué del nombre y las cualidades del producto. Y, por supuesto,

Si te ha gustado la receta de Boroña asturiana, te sugerimos que entres en nuestra categoría de Recetas de Pan. También puedes visitar una selección de las mejores Recetas asturianas.

Boroña Asturiana

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Receta de icorton Plato: Asturias, PanCocina: AsturianaDificultad: Media
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Raciones

4

raciones
Tiempo de preparación

30

minutos
Tiempo de cocinado

40

minutos
Calorías

300

kcal

Ingredientes

  • 1 chorizo

  • 300 gr harina de maíz

  • 200 gr harina de trigo

  • 2 vasos de agua

  • 10 ml aceite oliva

  • 1 sobre levadura

  • 1 morcilla

  • 1 panceta

Paso

  • Ponemos los ingredientes líquidos en un recipiente (agua tibia y aceite).
  • Mezclamos las harinas
  • vamos incorporando las harinas a la mezcla de los líquidos poco a poco y añadimos sal.
  • Agregamos la levadura y empezamos a amasar nuestra boroña asturiana.
  • Podemos hacerlo a mano o bien con una amasaadora, sobre unos 10 o 15 minutos de amasado.
    cuando veamos que la masa esta tersa y bien integrados los ingredientes, pondremos la masa en un bol seco, y la dejaremos dentro del bol tapada con un trapo durante por lo menos 1 hora, a ser posible en un lugar seco y sin corrientes de aire.
  • Cuando la masa haya subido, amasamos moldeando haciéndole un hueco en la parte central.
    Metemos los embutidos y la carne.
  • Ahora tenemos dos opciones, dejarla abierta o cerrarla con la misma masa, tu eliges.
  • Ahora envolvemos nuestro pan boroña asturiana, con papel de aluminio hasta media altura para que se cueza bien.
  • Introducimos en el horno precalentado a 180 °C. y cocemos durante una hora
  • Puede ser que pasada la hora quede aún un poco cruda, dejaremos que se cueza más.
  • Cuando esté lista, sacamos la boroña asturiana y lista para disfrutar.

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picos regañas

Regañas y picos

Elaboración: 10 min
Cocción: 12 min
Listo en: 1h 22 min
 

El crujido es una de las características más adictivas del pan. No sé si es porque al morder una corteza o una pieza seca las ondas se transmiten por los huesos de la mandíbula por todo el cráneo y masajean los tejidos cerebrales dándonos gustirrinín, pero el caso es que el aprecio por los panes crujientes es prácticamente universal.

Además del placer del crujido, los panes secos garantizan una gran conservación, lo que ha resultado clave en muchos momentos y lugares a lo largo de la historia. Por ejemplo, los marineros de las grandes singladuras transoceánicas se alimentaban a base de panes crujientes que habían sido cocidos varias veces hasta dejarlos secos como una mojama: el bizcocho o galleta náutica (de ahí la palabra “bizcocho”, que en castellano ahora se emplea para denominar a una masa tierna, pero que en italiano conserva su origen; los biscotti son piezas secas cocidas dos veces).

De los taralli mediterráneos a los knäckebröd y tunnbröd escandinavos, de los picos, regañás y tortas galianas del sur a la galleta forta y las crostas baleares o las rosquilletas valencianas, nadie se puede resistir al crujido de las masas (y a lo cómodo que es tener un pan siempre a punto y que te dure semanas sin ver alteradas sus características).Hablando de crujido, siempre miro con envidia la riqueza léxica de otros idiomas en estos asuntos.

En castellano nos solemos limitar a “crujiente” (hay quien dice “crocante”, incluso en materiales del ámbito del análisis sensorial he leído la palabra “crujencia”, en serio). En el ubicuo inglés, sin buscar demasiado, encontramos crunchy y crispy (que tienen su homólogo en el knusprig y knackig alemán), que designan dos tipos de crujido diferente, uno más intenso, otro más suave… centraos en las diferencias de crujir de una galleta o un barquillo y veréis por donde voy.

Los franceses, como en tantas otras cosas gastronómicas, siempre son admirables y manejan en su habla común hasta tres vocablos: croquantcraquant y croustillant, cada uno denota una distinta intensidad en el crujido, un delicado matiz. El hecho de poder distinguir suaves matices nos hace ser capaces de disfrutarlos más (como cuando empiezas a aprender que todos los pájaros marrones no son gorriones, o que todos los vinos no saben exactamente igual).Todo esto nos lleva de vuelta a una mesa veraniega con unas cañas y un plato de queso o jamón, a una tapa de ensaladilla rusa… y sus acompañantes: picos, colines, regañás.

El cotidiano y sencillo placer del tapeo llega a su máxima expresión gracias a algunas de las piezas más humildes pero emblemáticas de la panadería española. Es común que los picos se elaboren con una masa dura, refinada, que exige su manipulación a rodillo, por lo que su elaboración casera necesita de músculo y paciencia. Para esta masa polivalente propongo una masa poco hidratada, mucho más sencilla, que nos evita la necesidad de refinarla; de hecho, como un poco de masa cunde mucho, el tamaño de la masa hará que el amasado no sea terrible, y prácticamente sea una especie de refinado manual.

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Con la misma masa elaboraremos picos, colines y regañás (aunque es común que las haya también sin fermentar); 3 x 1, como en el súper. Usaremos un fermento para dar profundidad al sabor de los picos, y que tras el último mordisco quede en la boca un regusto delicioso. Un poco de aceite y el uso opcional de harina de trigo duro (vale la de fritura), harán el resto. En un horno casero se pueden conseguir grandes resultados, sólo hay que ser un poco cuidados en el momento de la cocción. Mi consejo es que hagas varias tandas de esta masa, ya que, como decía al principio, su crujido es sencillamente adictivo.

Ingredientes

Fermento

  • 50 g harina del súper de-toda-la-vida (si controlas de harinas: mitad panificable y mitad floja)
  • 25 g agua
  • 1 g levadura fresca (el tamaño de un garbanzo) o bien 0,3 g levadura seca (la superficie que ocupa cubrir una moneda de 2 €)

Masa final

  • Fermento
  • 200 g harina del súper de-toda-la-vida (si controlas de harinas: mitad panificable y mitad floja)
  • 50 g harina de trigo duro* (más fina que la sémola, vale harina de fritura; esa que al tocarla es como finísima arena)
  • 100 – 110 g agua
  • 25 g aceite oliva virgen
  • 3 g sal (1/2 c. p.)
  • 3 g levadura (equivalente al volumen de unos 3 garbanzos) o 1 g de la seca (1/3 c. p.)

Opcional: también puedes usar harina integral (ajustando la cantidad de agua, ya que absorberá un poco más) o semillas (30 g de sésamo irían de maravilla) y especias a tu gusto.

Preparación

Para preparar el fermento, mezclar los ingredientes y amasarlos someramente hasta que estén bien distribuidos. Fermentar una hora a temperatura ambiente dentro de un bote tapado y luego meter a la nevera (allí puede aguantar un par de días sin problemas). Si no te has acordado, puedes hacer el fermento el mismo día sin usar la nevera ni esperar; es todo igual pero se fermenta de 3 a 4 horas a temperatura ambiente antes de usarlo.

Para preparar la masa, mezclar todos los ingredientes, incluido el fermento, hasta obtener una masa bastante dura (no eches todo el agua de vez, añade solo unos 100 g y echa el resto si ves que te es imposible amasar).

Amasa unos 5 – 7 minutos hasta que la masa quede fina, lisa por completo, con una textura dúctil y extremadamente plástica. Fermentar tapado durante 2 horas.

Para formar, tenemos tres opciones.

Picos: estirar la masa a rodillo (vale una botella) hasta que quede muy fina (1 mm), y con un cuchillo grande o una rueda corta pastas hacer cuadrados de unos 3 x 3 cm. Enrollar los cuadrados haciéndolos rodar con la palma de la mano contra la mesa, para que se selle la masa. Atención a que no queden muy grandes, ya que se hincharán durante la fermentación y la cocción.

Disponerlos sobre una hoja de papel de hornear con espacio entre ellos para que crezcan.

Regañás: con la masa estirada para picos, a 1 mm de grosor, cortar cuadrados de unos 2 x 3 cm (o del tamaño que te gusten las regañás) y disponerlos sobre una hoja de papel de hornear con espacio entre ellos para que crezcan. Antes de hornear, pinchar con un tenedor; esto dará el típico aspecto agujereado (ver foto) y evitará que salgan bolsas de aire grandes.

Colines: estira la masa a rodillo hasta que tenga un grosor de unos 5-6 mm. Cortar cintas de 1 cm escaso de grosor y de ahí corta los colines a la longitud deseada, de 3-4 cm a donde quieras llegar. Disponerlos sobre una hoja de papel de hornear con espacio entre ellos para que crezcan.

Fermentar aproximadamente 1 hora. Es importante que la masa no se seque, puedes fermentarla dentro de un armario (el mejor armario de la casa es el horno) y si vives en un clima muy seco o usas aire acondicionado, pon un cuenco con agua tibia para crear un poco de humedad.

Para la cocción, calienta el horno a 180º (unos 15-20º menos si usas ventilador). El uso del ventilador es interesante en estas piezas, ya que te permite cocer dos o tres bandejas a la vez y obtener resultados homogéneos (los de la foto están cocidos con ventilador en dos bandejas).

Pon una bandeja metálica vacía en la base del horno. Cuando el horno esté caliente y vayas a meter la masa, echa un vaso de agua en la bandeja para crear vapor. Cuece los picos durante 5 minutos con ese vapor. Después, quita la bandeja con vapor y continua la cocción hasta llegar a los 13-14 minutos de tiempo total para regañás o 16-17 para picos y colines.

Cuando veas que las piezas tienen un dorado homogéneo y bonito, un truco muy interesante para asegurarte un crujido agradable es apagar el horno y dejarlo con la puerta entreabierta. De este modo, las piezas se van secando suavemente con el calor residual. Déjalas ahí al menos 10 minutos. Luego sácalas, deja que se enfríen y guárdalas en un bote hermético para que se mantengan crujientes.

*Si no encuentras harina de trigo duro, sencillamente omítela y usa en su lugar otros 50 g de la otra harina.

pan de molde blanco

Pan de molde blanco sin masa madre

No hay nada mejor que una buena merienda con un pan hecho en nuestras cocinas, sin criticar el pan de molde que compramos que como sabéis llevan otro tipo de productos, este pan de molde blanco sin masa madre, es la delicia de los más pequeños y como no, de los más grandes.

Como veis es super sencillo y bien guardado, nos puede aguantar varios días.

Ingredientes:

  • 700 gr. harina de fuerza
  • 470 ml agua
  • 25 gr. levadura fresca
  • 30 gr mantequilla
  • 15 gr sal
  • 5 gr. azúcar

Preparación

Primero vamos a mezclar los ingredientes sólidos, la harina, la sal y el azúcar.

Añadimos un poco de agua fría a la levadura para deshacerla.

Añadimos el agua restante a la harina, después la mantequilla derretida y al final añadimos la levadura.

Enharinamos la mesa donde vayamos a trabajar y ponemos la masa.

Nos toca amasar así que, hacemos un cuadrado y la estiramos hacia delante con la palma de la mano, ahora, doblamos hacia nosotros (pliegue simple)

Giramos la masa a la izquierda y volvemos a estirar hacia delante (otro pliegue simple)

Amasamos durante 10 minutos o hasta que veamos que la masa se queda suave sin pegarse.

Durante ese tiempo es posible que tengamos que añadir un poco más de harina, nos lo irá `pidiendo la masa.

En un molde cuadrado, lo forramos con papel de horno,

Introducimos la masa en el molde, asegurándonos que nos queda bien repartida por las cuatro esquinas del molde, nos tiene que cubrir la mitad del molde.

Tapamos con un paño y dejamos reposar hasta que doble su volumen, o bien si lo hacemos el día anterior, lo meteremos en la nevera toda la noche.

Precalentamos el horno a 220º, pintamos la masa con huevo batido mezclado con una pizca de sal.

Introducimos en el horno, entre 30 y 32 minutos, si vemos que coge mucho color podemos tapar a la mitad de la cocción con papel aluminio, el tiempo puede variar por cada horno.

Sacamos y dejamso enfriar.

Para ver más recetas de panes, puedes visitar la Página de panes

Mona de Pascua

Mona de Pascua tradicional

HISTORIA Y ORIGEN DE LA MONA DE PASCUA

Se cree que el origen del nombre de la mona de Pascua, proviene del término árabe ‘munna’, que significa “provisión de la boca”, regalo que hacían los moriscos a sus señores. Sinónimo de fertilidad, esperanza y renacimiento.

Es un bollo hecho de harina, huevo, azúcar y sal. Su elaboración requiere que seamos pacientes. Es similar a la masa del roscón de reyes. Simboliza que la cuaresma y con ella sus abstinencias se han acabado.

Se dice que el pueblo con más fama en la fabricación de monas de Pascua se llama Alberique, en la provincia de Valencia. En los pueblos cercanos a la zona se consumen durante todo el año con el nombre de ‘pan quemado’ o ‘toña’. En muchas ocasiones son figuras de serpientes, lagartijas, o la típica mona redonda. La mona tradicional, mantiene los huevos cocidos que en algunos lugares suelen ir pintados de colores, con plumas o incluso con pollitos. En Menorca suelen ir cubiertos de merengue.

Como costumbre se consume durante la hora de la merienda, siendo un gesto típico cascar el huevo en la frente de otra persona, acompañada de la también típica longaniza de Pascua.

“Sabías que… en la mitología egipcia, el huevo simboliza la importancia del Ave Fénix que se quemó en su nido y más tarde volvió a renacer. O en los mitos hindúes se sostiene que el mundo se originó de un huevo.”

La mona de Pascua es típica de las regiones aragonesa, valenciana, catalana, castellano – manchega y de ciertas zonas de la región de Murcia. Aunque se podría decir que es una costumbre que está extendida por todo el mundo. Se dice que pudo nacer en Rusia, allí los monjes ortodoxos mantienen la tradición judía de celebrar la Pascua la primera noche, del primer viernes después de la primera luna de primavera.

Ya a principios del siglo XIX, en Europa, italianos, franceses y alemanes ya empezaron a elaborar huevos a base de chocolate con regalos en su interior como los actuales huevos Kinder.

La novedad se popularizó entre los cristianos rusos y, así, el huevo de Pascua entró a formar parte de una de las costumbres más curiosas de la Semana Santa.

Pero es en España donde se podría decir que más ha arraigado la costumbre. Elaboradas por auténticos maestros pasteleros, que utilizando su imaginación dan vida a creativas y divertidas figuras de chocolate. Hasta el punto de que mayores y pequeños quedamos perplejos al ver esculturas de chocolate tan espectaculares.

Es tradición que o bien los padrinos, o los abuelos, sean los que regalen la Mona a su ahijado/a el Domingo de Pascua después de la misa. Poniendo en ella el mismo número de huevos que años tenga el niño. Realizándose de esa manera hasta su primera comunión o cumplidos los doce años de edad.

Reunirse con la familia o amigos y comer juntos es algo típico. El Lunes Santo para muchos ha terminado siendo el día de la Mona de Pascua.

La mona de pascua es un postre tradicional de semana santa muy apreciado en nuestro país. Se trata de una especie de bizcocho donde se termina con un huevo por encima, luego contaremos el porqué se pone el huevo. Es muy típico de la comunidad valenciana y Murcia, pero actualmente lo tenemos por todo el país.

Este postre de semana santa recuerda mucho al roscón de reyes debido a a que lleva agua de azahar. El agua de azahar se produce destilando la flor de azahar del naranjo. Tiene una gran aroma y se usa en muchísimos postres como el roscón de reyes, la corona de la Almudena o el típico bollo suizo y cómo no, en esta receta de mona de pascua.

Esta receta le debemos de hacer con calma, porque lleva un prefermento y dos levados. Os aconsejo prepararla desde el viernes por la noche para poder hornearla el domingo y poder disfrutarla el domingo de pascua que es cuando se debe de comer (tradicionalmente).

El origen de la mona de pascua está en la gastronomía árabe. La mona de pascua significa mounna que es “provisión a la boca”, este postre lo ofrecían los musulmanes a sus invitados. Tradicionalmente en nuestro país el padrino regala a su ahijado la mona de pascua el domingo de pascua para tomar ese domingo y el lunes de pascua.

¿PORQUE LOS HUEVOS DE PASCUA EN LA MONA DE PASCUA?

Todos sabemos que en cuaresma no se puede comer carne, pues en la edad media tampoco se permitían comer lácteos y huevos, por ello los huevos se pintaban en las casas y cuando pasaba el domingo de pascua se comían, una tradición que seguimos teniendo en la actualidad.

En algunas regiones ya tenemos los huevos de chocolate tradicionales que los hacen de mil maneras en las pastelerías, así como figuras de chocolate de todo tipo.

Este postre es fácil de hacer pero al igual que el roscón, lleva mucho tiempo hacerlo porque tiene varios levados. Sí decides hacer la mona de pascua casera ponte manos a la obra porque tardarás un día y pico entre levado y levado.

DULCES DE SEMANA SANTA

La semana santa es una época muy buena para los amantes de la gastronomía y está repleta de recetas de semana santa. A parte de un clásico potaje de vigilia, tenemos un montón de recetas fáciles de postres de semana santa en esta época, muchas de ellas tradicionales y otras han ido evolucionando con nuevas técnicas. La que vemos es la mona tradicional de pascua.

Comenzamos con el más clásico, las torrijas. Un postre de aprovechamiento que se hace con pan duro y leche con canela, aunque tradicionalmente se empapaban en vino, de ahí la frase de “cogerse una torrija”.

Si entráis en esta pagina “Postres de semana santa” encontrareis postres típicos de estas fechas.

Pre-fermento: 12h : Elaboración: 30 min Cocción: 30 min Listo en: 13h

Ingredientes

(Para el Prefermento) Lo prepararemos el día anterior.

  • 100 gr harina de fuerza
  • 70 ml de agua
  • 15 gr de levadura fresca

(Para la masa)

  • 400 gr. de harina de fuerza
  • 12 gr. de levadura fresca
  • 3 huevos
  • 200 gr. de azúcar blanco
  • 70 gr. de aceite de oliva
  • 1 ralladura de naranja
  • 20 ml. de esencia de azahar
  • 4 gr. de sal

Preparación

1

El día anterior a preparar la mona de pascua, prepararemos el prefermento. En un bol mezclamos la harina, la levadura y el agua. Mezclamos bien y dejamos fermentar en la nevera toda la noche bien tapado. Al día siguiente lo sacamos 1 hora antes de comenzar a elaborar, para que pierda el frio.

2

Comenzamos a elaborar la masa, primero mezclamos todos los ingredientes líquidos (los huevos, el aceite y el agua de azahar).

3

Agregamos el prefermento,, la ralladura de naranja, el azúcar, la levadura y mezclamos todos los ingredientes.

4

añadimos la sal a la harina y poco a poco vamos añadiendo a nuestra masa hasta que tengamos todo bien integrado.

5

Ahora viene el trabajo duro, comenzamos a amasar ya que tenemos que desarrollar todo el gluten a la masa y conseguir que se quede elastica y lisa.

Nos ayudaremos poniendo un poco de harina sobre la encimera y amasaremos estirando bien la masa.

6

Cogemos un bol lo enbadurnamos con aceite todas las paredes y ponemos la masa dentro, bien tapada con un trapo o film.

Lo ideal es dejarlo en un sitio donde no haya corrientes de aire, como una alacena, el horno (apagado), el microhondas, hasta que nos duplique el volumen.

7

Una vez veamos que haya doblado su volumen, partimos en dos bolas la masa y volvemos a bolear.

8

Hacemos la forma de la mona de pascua que más nos guste y ponemos los huevos duros o huevos cocidos encima y volvemos a dejar levar hasta que doble el volumen.

9

Precalentamos el horno a 180º, batimos un huevo y con ayuda de un pincel, pintamos toda la mona de pascua, en un pequeño bol ponemos azucar y le echamos unas gotas de agua, con ese azucar mojado lo pondremos por encima de la mona de pascua.

Metemos la mona en el horno de 25 o 30 minutos a 180º sabremos que esta en el momento que este la parte superior doradita.

Espero que os guste ¡¡¡

Y si queréis ver mas recetas de Postres de semana Santa pincha Aquí.