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bacalao al ajoarriero

Bacalao el ajoarriero

Veamos de donde viene este suculento plato. Pues proviene de Zaragoza, de Vitoria, de Tafalla, de Vitoria, de Tudela,… de la ruta de los antiquísimos arrieros que trasladaban sus mercancías en mulas hacia o desde Bilbao.

«Arrieritos somos, y en el camino nos encontraremos

Bacalao al ajoarriero, ajo arriero. koketoLos arrieros acarreaban los víveres que abastecían a pueblos y ciudades, con sus carromatos los adinerados o acémilas los menos pudientes, recorriendo estrechos y polvorientos caminos (que en su época eran el equivalente a autopistas).

Esta profesión requería de la ayuda de su competencia, compañeros de oficio prestaban su fuerza y pericia para sacar los carretones de compadres que encontraban varados por los obstáculos, algo frecuente en sus quehaceres diarios.

De ahí el significado de la expresión, «arrieros somos…» pues antes o después te verás en la situación de dificultad que yo me hallo ahora y reclamarás mi servicio. Arrieros llamados por que arreaban las mulas en sinuosos senderos, en ocasiones maceta en mano creaban sus atajuelos.

El ajoarriero es el tupperware de otrora
En las cañadas, junto a los ríos, los arrieros tomaban descanso para el necesario almuerzo. Prendían fuego a la hoguera mientras sus animales abrevaban y aliviaban su fatiga para retomar fuerzas hasta el siguiente paso, era el momento de sacar las viandas de sus talegas.

Estos alimentos corrían el peligro de estropearse por los largos viajes, los tiempos no eran los de ahora, días tardaban sus travesías, en ocasiones semanas y el sustento no debía dañarse. Por ellos sus materias primas contaban con procesos de conservación sobrios y espartanos, como el salazón.

El ajoarriero primigenio no cumplía tiempos de desalado

El arriero no disponía de tiempos largos para un desalado del bacalao, por lo que en su marmita aplicaba técnicas rudas de eliminación de sal. Es lógico pensar que tampoco disponía de agua caliente más allá de la que la lumbre les pudiera proporcionar, así que hacían uso del ingenio. Colocaban los lomos sobre piedras planas que se mantenían junto a las brasas. Ardientes rocas que obligaban al pescado a rezumar el excedente, después sumergían la pieza en agua y la escurrían consiguiendo disminuir el exceso.

Así generaban una masa que escurrían un par de veces y les permitía bajar la cantidad de Cloruro de sodio hasta niveles tolerables. Esas esferas de bacalao comprimido eran arrojadas a la cazuela y cobraban vida en compañía de guindillas que alegran el plato con cierto toque picante, sumándoles aquellos ingredientes de fácil disposición, pimientos de intenso color, tomates con sabor de los de antes, aceite no puede faltar, por supuesto sin ajo no hay plato español y por supuesto un huevo que sin llegar a cuajar era menester su presencia.

Pinzas en el ajoarriero

En algún libro he leído la presencia de cangrejos de río en aquellas primeras recetas, seguro resultado del oportunismo. La posición adoptada del fuego junto al caudal hacía fácil el encuentro con crustáceos que por aquel entonces campaban a sus anchas por millares hasta en pequeños arroyuelos.

El intercambio de cruces genera cientos de recetas de ajoarriero

Cada cruce, cada comida, cada intercambio de platos era una ocasión para compartir saberes y recetas, por ello y porque cada ajoarriero portaba en su alforja diferentes ingredientes hay cientos de variantes. Con o sin huevo, con pimiento verde o rojo, con más o menos tomate, alguna patata o con langosta… esa sí que es, por snob, ajena a los arrieros,…

Y si no estás de acuerdo con esta teoría… Atasca a la mula con patatas
Los arrieros no dirimían sus disputas en zonas pobladas sino en las sendas solitarias, en los frondosos bosques teñían de sangre los montes,… así que allí lo apañamos.

Pero también existe otra posible explicación plausible. Como evolución de la salsa «Ajoarriero» o ajada gallega (pimentón y vinagre entre sus ingredientes) servida en una fuente de barro, prima hermana de la versión que se prepara en Cuenca con bacalao, patatas, ajo, pan rallado y aceite, pero sin el pimentón ni el ácido conocido con el descriptivo sobrenombre de «atascaburras».

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Bacalao el ajoarriero

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Raciones

4

raciones
Tiempo de preparación

30

minutos
Tiempo de cocinado

40

minutos
Calorías

300

kcal

Ingredientes

  • 400 gr de bacalao en desmigado, fresco o congelado.

  • 2 ó 3 dientes de ajo.

  • 1 pimiento verde

  • 1/2 cebolla

  • 1/2 pimiento rojo

  • 60 gr salsa de tomate

  • Aceite de oliva extra virgen.

  • Pimentón picante.

  • Sal

Paso

  • Tenemos 3 opciones de bacalao, en caso de ser salado, lo desalamos, en caso de ser fresco, lo lavamos y en caso de ser congelado, lo descongelamos.
  • Salamos el bacalao si lo vemos necesario
  • Picamos la cebolla y los pimientos en dados
  • Ponemos en una sartén con aceite, a fuego bajo
  • Cortamos los ajos en laminas y los añadimos a la sartén
  • Cuando empiecen a coger color, añadimos la cebolla y los pimientos y lo dejamos 15 minutos, removiendo de vez en cuando para que no se nos pegue.
  • Añadimos el bacalao desmigado y sofreímos dos minutos y añadimos la salsa de tomate, dejamos entre 3 o 4 minutos mas.

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arroz con borrajas y almejas

Arroz con almejas y borrajas

Peculiar es la procedencia de este plato reciente (1987) que no sólo es famoso en los restaurantes aragoneses, sino que, en un inusual giro, de allí ha pasado a ser el gran clásico de las cocinas domésticas.

Fue el chef Miguel Ángel Revuelto (conocido como Capitán Borrajas) quien, en el conocido Gayarre, creó unas cenas románticas para animar los jueves. Y esa receta que se inventó, inopinada entonces, registró un éxito inmediato, pasando a ser hoy el plato de cuchara par excellence de Aragón.

Su elaboración no es compleja: sofreír un poco de ajo picado y perejil, añadir harina y verter fumet de pescado. Agregar las borrajas cortadas en bastoncillos y el arroz. Dejar cocer unos 10 minutos e incorporar las almejas y la sal. Cuando se abran los bivalvos, y controlando que el cereal esté en su punto, ya se puede servir. La borraja es una hortaliza muy digestiva, con propiedades diuréticas, sudoríficas y tonificantes y a la que, además, se le atribuye un efecto protector contra el cáncer de estómago. 

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Arroz con almejas y borrajas

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Raciones

4

raciones
Tiempo de preparación

30

minutos
Tiempo de cocinado

40

minutos
Calorías

300

kcal

Ingredientes

  • 160 gr. de arroz

  • 400 gr. de borraja

  • 16 almejas

  • 2 dientes de ajo

  • 1 cucharadita de perejil picado

  • 1 dl. de aceite

  • 2 dl. de caldo de pescado

  • 1 cucharada de harina

  • sal

Paso

  • Echamos en una sartén un poco de aceite y sofreímos el ajo picado y perejil.
  • Añadimos la harina y el caldo de pescado.
  • Agregamos las borrajas cortadas en bastoncillos junto con el arroz.
  • Cuando lleve unos 10 minutos en el fuego, añadimos la sal y las almejas.
  • Una vez estén abiertas las almejas, rectificamos de sal y comprobamos el punto del arroz.

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